jueves, 19 de abril de 2012

No pasa nada, estamos hechos el uno para el otro. De la misma materia, de los mismos sueños, de las mismas oportunidades, de las mismos planes de futuro, de las mismas direcciones. Ya no hay vuelta atrás. Lo sabes. De cualquier modo, por mucho que veas a esa persona cada vez más pequeña, alejándose por su camino y tu por el tuyo, cuentas con que esos caminos volverán a cruzarse y entonces seguirán en linea recta. Como un zig zag que acaba recto.

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