jueves, 19 de abril de 2012
Los caracoles no saben que son caracoles.
Creo que uno de mis problemas ha sido siempre mi tendencia a simplificarlo todo. Para que todo encaje, en el mundo existen dos tipos de personas, las buenas y las malas. O se es de una manera o de otra, no hay término medio. Las primeras tienen buenos sentimientos y las malas no pueden tenerlos. En mi mente, que quieres simplificarlo todo, las personas estamos mal o bien; nos sentimos tristes o alegres. Así no hay dudas, que las dudas dan mucho miedo. Ese planteamiento es un error porque en la vida nada encaja nunca, es mentira. Nada natural tiene una forma concreta, no es de una única manera y mucho menos para siempre. Las personas somos complejas y no es posible hacer sencillo el lío en que se convierte nuestra vida en pocos meses.
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